Mostrando entradas con la etiqueta Doha. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Doha. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de noviembre de 2008

Lamy sobre la crisis financiera - Doha como la solución

Aquí el discurso pronunciado por el Director general de la OMC Pascal Lamy en el discurso que pronunció el 3 de noviembre de 2008 en la Semana de Productos básicos en la asociación ginebrina de comercio y transporte marítimo

Señoras y señores,

Las turbulencias que hemos observado en el sistema financiero durante las últimas semanas harían sentir vértigo a cualquiera. En 2004, un corredor de bolsa me recomendó un libro titulado “Fooled by Randomness; The Hidden Role of Chance in Life and in the Markets”, (“Engañado por el azar; la importancia oculta de la suerte en la vida y los mercados”), que no pude menos que releer esta semana. El libro, escrito por Nassim Taleb, un avezado corredor de bolsa y banquero que había visto todo tipo de subidas y bajadas de los mercados, llegaba a la conclusión de que la única explicación plausible de los vaivenes del mercado es una total y absoluta “aleatoriedad”. No hace falta decir que su libro corrió como la pólvora por Wall Street, confortando a todos aquellos cuyas predicciones estaban fracasando.

En su célebre “tabla de la confusión”, Taleb afirma que en el sistema financiero todos confundimos con demasiada facilidad suerte y capacidad, aleatoriedad y determinismo, probabilidad y seguridad, teoría y realidad, coincidencia y causalidad, y previsión y profecía. Después de lo acontecido en las últimas semanas, ¡quién podría reprocharle realmente que los mercados le parezcan total y absolutamente alucinantes!

Hace sólo algunos meses, en el mundo se hablaba de crisis alimentaria. Por cierto, también se hablaba de crisis del petróleo. Un mundo en el que los precios de los alimentos habían subido, y seguirían haciéndolo, con efectos negativos para los pobres. Habíamos visto cómo se producían desórdenes a causa del pan en varias zonas del mundo, graves déficit de arroz en otras y decenas de millares de manifestantes desfilando por la capital de México protestando contra el incremento del precio de las tortillas. Y sin embargo, entre septiembre y octubre de este año los precios de los alimentos han bajado entre el 20 por ciento y el 10 por ciento con respecto al año pasado. ¿Quién podía esperar este cambio tan repentino, esta súbita inversión de la situación?

Hemos pasado de un mundo en el que los titulares de los periódicos eran todo protestas y advertencias de una hambruna inminente a otro en el que anuncian un posible exceso de oferta de alimentos, y todo ello en el transcurso de unas pocas semanas. Lo mismo ocurre con muchos otros productos básicos, además de los alimentos. Los precios de los metales han caído un 26 por ciento, también en un solo mes, y el petróleo nada menos que el 38 por ciento. No hay duda de que el mundo está viviendo tiempos de gran incertidumbre y de que los dirigentes han de afrontar el reto formidable de restablecer el orden —o una cierta “apariencia” de orden— en un mundo que parece dominado en gran medida por el caos.

Hemos visto cómo en medio de este caos el comercio sufría un duro golpe, por cierto aún sin cuantificar, con barcos que salían de los puertos sin cargamento o que fondeaban a la espera de tiempos mejores. Hemos visto cómo el índice seco del Báltico —referencia para el costo mundial del transporte— caía a su nivel más bajo en los seis últimos años. Descendió el 50 por ciento desde finales de septiembre ante el temor del debilitamiento de la demanda mundial, de una recesión inminente y de la dificultad de conseguir financiación para el comercio. Todo ello con consecuencias para el transporte de mercancías que se comercializan en grandes cantidades, como el hierro, el carbón y los cereales. En esta situación de turbulencia, se están dejando oír las fuerzas proteccionistas, pidiendo ayuda oficial y exigiendo el cierre de los mercados a los extranjeros. En otras palabras, se están haciendo llamamientos a favor de una menor competencia.

Esta parece una situación ya conocida, ¡y en realidad lo es! En 1929, durante la Gran Depresión, ocurrió algo muy similar. La Ley arancelaria Smoot Hawley de los años 30, de infausta memoria y de la que sin duda habrán oído hablar todos ustedes, aumentó los aranceles de los Estados Unidos sobre 20.000 artículos importados a niveles sin precedentes para otras naciones, que también adoptaron sus propias medidas proteccionistas. Fue el preludio de una guerra que empobreció a toda la comunidad de naciones y que demostró que las políticas de “empobrecimiento del vecino” no son más que un camino sin salida.

Señoras y señores, considero que lo que necesitamos, en medio del caos en que nos encontramos, es una mayor reglamentación y una mejor gobernanza mundial. Aunque no cabe duda de que debe elaborarse una reglamentación financiera mundial, tampoco cabe duda de que debe reforzarse la reglamentación mundial sobre el comercio. Lo que nos urge en momentos como este es restablecer la confianza en los mercados dando a los inversores la seguridad de que siguen operando en un sistema comercial y financiero internacional basado en normas.

¿Dónde debemos situar el sistema multilateral de comercio en estos tiempos turbulentos? El sistema multilateral de comercio es ante todo una “póliza de seguros” contra el proteccionismo. Si invierte en este sistema, en su fortalecimiento y su vigor, lo que hace la comunidad internacional es, en realidad, invertir en una póliza de seguros contra el deterioro de las condiciones del mercado. Una póliza de seguros contra nuestros peores instintos, contra el instinto de dejar fuera al extranjero en un momento de crisis y erigir para siempre un muro de aranceles más altos que oculte nuestra ineficiencia.

Pero Nassim Taleb resume perfectamente la psicología humana cuando dice que “como agente de derivados observé que la gente no quiere asegurarse contra cosas abstractas; el riesgo que merece su atención es siempre lo concreto”.

Veamos un ejemplo que demuestra precisamente esta cuestión. En una encuesta que se hizo a unos viajeros en un aeropuerto, cuando se les preguntó por qué póliza de seguros estarían dispuestos a pagar más, una póliza que cubriera todos los riesgos del viaje o una póliza que simplemente les protegiera del riesgo de un ataque terrorista, la mayoría optaron por la segunda opción, y ello a pesar de que la primera les habría cubierto frente a TODOS los riesgos, incluso el del terrorismo. Huelga decir que esta encuesta ha sido objeto de estudio por los psicólogos. Como dice Taleb, el mapa probabilista mental del cerebro humano se orienta a lo sensacional.

Me temo que este es el mayor problema al que se enfrenta en estos momentos el sistema multilateral de comercio. El riesgo de una vuelta al proteccionismo es, para algunos, “demasiado abstracto” y demasiado remoto como para hacerle caso. La memoria humana es corta y algunos han olvidado por completo la Gran Depresión, en gran medida porque la mayor parte de nosotros no vivía en esa época. Pero debemos comprender que por abstracto que pueda ser el riesgo ES un riesgo plenamente real.

En la OMC, la Ronda de Doha de negociaciones comerciales ofrece una póliza de seguros aún mejor. Daré algunas cifras aproximadas acerca de lo que se ha puesto sobre la mesa en estas negociaciones, para que puedan ver con toda claridad lo que realmente significa. En los productos agrícolas, el arancel medio del mundo en desarrollo, del 60 por ciento, y el del mundo desarrollado, del 8 por ciento, disminuirían la cuarta parte y la mitad, respectivamente (añadiré que se trata de cifras ponderadas en función del comercio). En cuanto a los productos industriales, el arancel medio del mundo en desarrollo, del 15 por ciento, y el del mundo desarrollado, del 4 por ciento, disminuirían el 35 por ciento y el 60 por ciento, respectivamente. También se reducirían las dañinas subvenciones a la agricultura que otorga el mundo desarrollado; las subvenciones más perjudiciales descenderían hasta en un 80 por ciento.

Y eso sin mencionar la apertura del comercio que ofrece la Ronda de Doha en servicios vitales para el intercambio de productos básicos como los servicios de transporte, los servicios relacionados con la energía y los servicios de distribución, por citar tan sólo algunos. En un capítulo de las negociaciones conocido como “facilitación del comercio”, la Ronda de Doha reduciría también los trámites tan perjudiciales —los procedimientos aduaneros burocráticos— que demoran las mercancías en los puertos y retrasan el despacho de los productos y su llegada al consumidor final.

Como ampliación de la póliza de seguros del mundo contra el proteccionismo, estos beneficios no son insignificantes. En un mundo cuyos Miembros más pobres tienen una dependencia extrema de las exportaciones de productos básicos tienen que disminuir los obstáculos al acceso a los mercados y las subvenciones injustas que conceden los países ricos. No olvidemos que en África 34 países dependen de las exportaciones de menos de tres productos básicos, que representan más del 50 por ciento de sus exportaciones. Lo que es peor, un solo producto integra más del 50 por ciento de las exportaciones totales en 23 países africanos. Sin duda, esta dependencia exige una diversificación de la economía, pero también exige una reducción de todos los factores que pueden agravar la inestabilidad de los precios, como el proteccionismo. Esto es lo que promete hacer la Ronda de Doha. Promete también reducir el fenómeno de la “progresividad arancelaria”, esto es, el aumento de los aranceles con el nivel de elaboración, por ejemplo entre el cacao y la tableta de chocolate. Esta es una cuestión vital para el desarrollo industrial de la mayor parte de los países pobres del mundo, que afecta prácticamente a todos los productos básicos.

Para el 12 de noviembre he convocado a la OMC a los proveedores de financiación para el comercio con el fin de examinar la disponibilidad de financiación para las exportaciones y las importaciones en condiciones asequibles, y las medidas que se deberían adoptar para restablecer la confianza en los mercados y el comercio. Esta convocatoria da respuesta a las preocupaciones de algunos Miembros de la OMC, particularmente en países en desarrollo, y a los navieros y comerciantes que sufren los efectos de la resistencia de los bancos a emitir sus cartas de crédito. Confío en que esta reunión confirme que los efectos de la crisis bancaria en la financiación del comercio será de corta duración y que, entretanto, los proveedores de financiación para el comercio están dispuestos a tomar las medidas necesarias para afrontar este problema, a la espera de una rápida recuperación de la normalidad en las condiciones de los créditos de los mercados mundiales del comercio y los productos básicos.

Señoras y señores, concluiré citando una vez más la obra de Taleb. Dice que “no es posible juzgar un desempeño en ningún campo por los resultados, sino por los costos de la alternativa (es decir, si la historia discurriera de otra forma)”. Tiene toda la razón. El costo del fracaso de la Ronda de Doha, el costo de no reforzar la póliza mundial de seguros contra el proteccionismo será muy elevado. No permitamos que la historia nos enseñe una nueva lección sobre los peligros del proteccionismo.

Muchas gracias por su atención.

jueves, 28 de agosto de 2008

No lloremos por Doha


No lloremos por Doha - Dani Rodrik (5 de agosto de 2008)

Aquí una columna importante sobre Doha tomada de El Tiempo, después del fracaso de la ronda de negociaciones por la negativa de Estados Unidos de bajar los subsidios agrícolas y la negativa de India, China y Brasil de bajar sus aranceles industriales. Esta es la interpretación crítica del economista Dani Rodrik quien afirma que !No hay que llorar por Doha! porque al final este Programa sobre el desarrollo no resuelve el problema de la pobreza en términos de cifras.

No lloremos por Doha

Dani Rodrik*

¿Lo harán, o no? ¿Terminarán firmando los ministros de comercio del mundo un nuevo acuerdo comercial multilateral que reduzca los subsidios agrícolas y las barreras arancelarias a los bienes industriales, o se irán con las manos vacías? La saga se ha arrastrado desde noviembre de 2001, cuando la actual ronda de negociaciones comenzó en Doha, Qatar, sufriendo desde entonces numerosos altibajos, cuasi-colapsos y extensiones.

La última ronda de conversaciones, realizada en Ginebra, nuevamente ha terminado sin llegar a acuerdo. A juzgar por lo que dice la prensa financiera y algunos economistas, lo que está en juego no podía ser más alto.

Conclúyase la así llamada "ronda del desarrollo" con éxito, y será posible sacar a millones de campesinos de la pobreza en los países pobres, además de asegurarse de que la globalización siga viva. Si fracasa, dicen, se inflingirá un golpe casi fatal al sistema mundial de comercio, generando desilusión en el Sur y proteccionismo en el Norte. Y, como los editorialistas se apresuran a recordarnos, las desventajas son especialmente grandes en momentos en que el sistema financiero cruje bajo la crisis de las hipotecas basura y Estados Unidos entra en recesión.

Sin embargo, si se examina la agenda de Doha con una mirada menos apasionada, uno comienza a preguntarse a qué viene tanta alharaca. Es cierto que las políticas de apoyo a los agricultores en los países ricos tienden a deprimir los precios mundiales, junto con los ingresos de los productores agrícolas en los países en desarrollo. No obstante, para la mayoría de los productos agrícolas, es probable que la reducción progresiva de estos subsidios tenga efectos apenas significativos en los precios mundiales, a lo más unos cuantos puntos porcentuales. Esto es bien poca cosa en comparación con la importante alza de precios ocurrida recientemente en los mercados mundiales y, en cualquier caso, se vería opacado por la alta volatilidad a la que por lo general están sujetos estos mercados.

Si bien el aumento de los precios agrícolas a nivel mundial ayuda a los productores, afecta negativamente a los hogares urbanos en los países en desarrollo, muchos de los cuales son también pobres. Por esa razón, la reciente alza de los precios de los alimentos ha hecho que muchos países productores de alimentos impongan restricciones las exportaciones, lo que casi ha causado pánico entre quienes sienten inquietud acerca de la pobreza global.

Es difícil conciliar estos temores con la visión de que la ronda de comercio de Doha podría sacar a decenas, si no cientos, de millones de la pobreza. Lo mejor que se puede decir es que la reforma agrícola en los países ricos sería una ventaja a medias para los pobres del mundo. Sólo en el caso de unos pocos productos básicos -como el algodón y el azúcar- habría ganancias claras, ya que no se consumen en grandes cantidades en los hogares pobres.

Los grandes ganadores de la reforma agrícola en E.U., la UE y otros países ricos serían sus contribuyentes y consumidores, que pagan desde hace mucho los subsidios y protecciones que reciben sus compatriotas agricultores. Sin embargo, no nos equivoquemos: de lo que estamos hablando es de una reforma a las políticas nacionales y una redistribución interna del ingreso. Esto puede ser beneficioso en términos de eficiencia, e incluso de igualdad, pero ¿se debería haber convertido en la principal preocupación de la Organización Mundial de Comercio?

¿Y qué ocurre con las barreras arancelarias a los bienes industriales? Los países ricos han exigido a países en desarrollo como India y Brasil importantes recortes a los aranceles a las importaciones, a cambio de reducir gradualmente sus subsidios agrícolas. (Es un profundo misterio el por qué tienen que ser sobornados por países pobres para hacer lo que les conviene). Pero aquí también los beneficios potenciales son escasos. Las barreras arancelarias que se aplican en los países en desarrollo, si bien son más altos que en los países avanzados, se encuentran ya en uno de los puntos más bajos de la historia.

Según las estimaciones del Banco Mundial, la completa eliminación de todas las restricciones al comercio de mercancías terminaría impulsando los ingresos de los países en desarrollo en no más de un 1%. El efecto sobre los ingresos de los países desarrollados sería incluso menor. Y, por supuesto, la Ronda Doha sólo reduciría estas barreras arancelarias, no las eliminaría del todo.

La Ronda Doha se construyó sobre un mito, el que una agenda de negociaciones centrada en la agricultura constituiría una "ronda para el desarrollo", lo que dio a actores clave lo que querían. Proporcionó a los gobiernos de los países ricos y al entonces Director General de la OMC, Mike Moore, la oportunidad de lograr una postura moral alta frente a los manifestantes antiglobalización. Dio a Estados Unidos un palo con el que derribar la política agrícola común de la UE. Y fue hecha a medida para los pocos países en desarrollo de ingresos medios (como Brasil, Argentina y Tailandia) que son grandes exportadores agrícolas.

Sin embargo, el mito de la ronda del "desarrollo", promovido por autoridades de comercio y economistas que abrazan la "teoría de la bicicleta" acerca de las negociaciones comerciales (es decir, la visión de que es posible mantener vivo un régimen de comercio sólo si se hacen continuos avances en términos de su liberalización) resultó ser contraproducente, ya que Estados Unidos y países en desarrollo claves tuvieron dificultades para liberalizar sus sectores agrícolas. Lo que terminó por llevar al colapso la última ronda de negociaciones fue la negativa de India de aceptar rígidas reglas que, sintió, pondrían en peligro a los pequeños agricultores indios.

Lo que es más importante, los temores que subyacen a la teoría de la bicicleta son muy exagerados. Vivimos en el régimen de comercio más liberal de la historia no porque la OMC obligue a su implementación, sino porque países importantes -tanto ricos como pobres- consideran que una mayor apertura va en su propio beneficio.

Los riesgos reales están en otros lugares. Por una parte, está el peligro de que el alarmismo actual termine siendo una profecía autocumplida, es decir, que las autoridades comerciales y los inversionistas conviertan en realidad el escenario apocalíptico si entran en pánico. Por otra parte, está el peligro de que la "ronda del desarrollo", una vez terminada, no esté a la altura de las grandes expectativas que ha generado, socavando aún más las reglas de comercio globales en el largo plazo. A fin de cuentas, bien puede ser que los "factores atmosféricos" -la psicología y las expectativas- sean más determinantes para los resultados que las cifras económicas reales.

Así es que no lloremos por Doha. Nunca fue una ronda para el desarrollo, y el mundo del mañana difícilmente luzca muy diferente al de ayer.


*Profesor de Economía Política en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, es el primer galardonado con el Premio Albert O. Hirschman del Consejo de Investigación en Ciencias Sociales. Su último libro es One Economics, Many Recipes: Globalization, Institutions, and Economic Growth.

Copyright: Project Syndicate, 2008.
www.project-syndicate.org
Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

Links:

- Dani Rodrik's blog "Don't cry for Doha" (Aqui puede ver criticas a su posición en los comentarios)

- "Particulary bad timing" (Editorial New York Times, julio 25 de 2008)

"Q&A: China Post Doha" (Entrevista con Johan McEntee -Revista Forbes)

"Brazil's Lula says Doha deal only question of time" (Washington Post - 4 de agosto)

- Fracaso Doha no interfiere TLC ni convenios comerciales (Uriel Ortiz - El Espectador)

- Otros links sobre el colapso de Doha

Documentos sobre el programa de desarollo de Doha



22 de julio de 2008

Actualmente se esta discutiendo en Ginebra, Suiza, sede la Organización Mundial del Comercio la culminación de las negociaciones de Doha Ronda de Doha - Qatar - Programa de Doha para el desarrollo), discusiones que se iniciarón en el 2001, para que la globalización económica en materia de comercio sea más justa y equitativa, de lugar a la eliminación de la pobreza y provea elementos para el desarrollo. Se han hecho acuerdos preliminares para cumplir con Doha en Cancún - México (2003), Ginebra - Suiza (2004) y Hong Kong (China) - 2005 pero todavía no se ha llegado a acuerdos definitivos. Aquí la información de los avances de las discusiones que se realizan a partir del 21 de julio en la Greeen room o "Sala verde" del palacio William Rapard, sede de la organización.

INFORMACIÓN DE LA PÁGINA DE LA OMC:


22 de julio de 2008:

Día 2: Los principales negociadores dan paso a las cifras (solamente en inglés)

- Lamy: Consultas para comenzar a debatir posibles soluciones
- Audio: Observaciones introductorias del Presidente (solamente en inglés)
- Audio: Observaciones formuladas por el Presidente a modo de conclusión (solamente en inglés)
- Video: Aspectos más destacados de la declaración de Pascal Lamy (solamente en inglés)
- Declaraciones de las delegaciones en la reunión informal del Cómite de Negociaciones comerciales (CNC)


21 de julio de 2008: Día 1: Los Ministros hacen un último esfuerzo por lograr proyectos de acuerdo

Links oficiales (Programa de Doha para el desarrollo):

- La Declaración de Doha (Qatar - 2001)
- Quinta conferencia Ministerial de Cancún (2003)
- Ginebra (2004)
- Sexta conferencia Ministerial - Honk Kong (2005)
- Resumen de las negociaciones
- Página de la Organización Mundial del Comercio - OMC

Links del Foro Público - 2007:
- Foro Público - 4 y 5 de octubre de 2007 - Cómo puede contribuir la OMC a encauzar la globalización?
- Publicación de documentos del Foro en PDF

Noticias de prensa:

- " La hora para Doha" (Andrés Espinosa F.- Portafolio - 16 de julio de 2008)
- Bajaran subsidios agrícolas para destrabar negociaciones en la Ronda de Doha (Portafolio - 23 de julio de 2008)
- "La OMC apura la firma de un Pacto"(El País - 25 de julio de 2008)
- "Salvar Doha" (Editorial de El Pais - España ' 28 de julio de 2008)

Links de ONG's:

- COPLA (Programa de comercio y pobreza en Latinoamérica)
- CIPPEC (Centro de Implementación de Politicas Publicas para la equidad y el crecimiento - Argentina)
- CIES (Consorcio de Investigación económica y social - Perú)

Link del Foro Público 2008:
- Foro Público en la OMC - "Con el comercio hacia el futuro" septiembre 24 y 25 de 2008

Links de escritos sobre el tema:

- Globally integrated corporations - Robert Thomson (Legal theory blog)

- The role of "soft law" norms in reconciling the antinomies of WTO law - Mary Footer (Legal Theory blog)